‘La Cabaña’ y la Necesidad de Discernimiento Cristiano

la cabañaLa Cabaña por William P. Young es un libro del género ficción cristiana que se estrenó en Mayo de 2007. Desde entonces, se han vendido más de 20 millones de copias. Ha sido muy popular con gente religiosa, creyentes y no creyentes por igual. Y en este marzo se estrenó como película (abril en México), protagonizada por Sam Worthington, Octavia Spencer, Tim McGraw y otros. Aunque el libro fue bien recibido entre muchos cristianos, hay que saber de los problemas doctrinales en el libro, y por qué los cristianos no deben promocionar ni el libro ni la película. En 2008, el blogger Tim Challies escribió una excelente crítica del libro desde una perspectiva cristiana y bíblica, y en vista del estreno de la película, él gentilmente me dio permiso para traducir una versión resumida en español. Si puedes leer inglés, te aconsejo que leas su versión original aquí. Muchas gracias a Tim por permitirme hacer esta traducción. También doy gracias a Ana Ávila, editora en La Coalición por el Evangelio, por editar mi traducción para que sea comprensible.

Te aviso de antemano que esta crítica va a ser larga. Mi atención se dirigirá principalmente al contenido del libro, aunque me detendré para echarle un vistazo al estilo del libro también. Debido a que he recibido tantas preguntas, y ya que el autor abarca muchos puntos (a veces en una manera no muy clara), voy a seguir con mucho cuidado, y con muchas citas del libro.

Hay dos cosas que quisiera notar de este tipo de libro—ficción teológica. Primero, debido a las limitaciones del género, puede ser difícil entender lo que el autor quiere decir. Muchas veces hay dudas de qué viene del autor y qué viene de los personajes. El autor no siempre puede explicarse adecuadamente; tampoco siempre puede proporcionar notas a pie de la página o citar la Escritura. Por lo tanto, puede ser difícil abrir la Biblia para asegurarse de que lo que se enseña es verdad. Esto hace la obra de discernimiento más complicada, porque uno tiene que interpretar primero la ficción para entender lo que se dice, y después compararlo con la Biblia. Intentaré tener eso en cuenta mientras hacemos esta crítica.

Segundo, tenemos que darnos cuenta de que, debido al impacto emocional de este tipo de ficción, fácilmente nos puede manipular y permitir que la emoción de un momento comprometa nuestra habilidad discernir lo que es verdad y lo que no es. No podemos confiar en la risa o en las lágrimas, sino que debemos entrenar nuestros dones de discernimiento para poder distinguir entre el bien y el mal. (Hebreos 5.14: “Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal”). El discernimiento es principalmente una disciplina de la mente empoderada por el Espíritu Santo, y no una gobernada por las emociones.

Entonces, considerémos juntos este libro, haciendo la tarea que Dios espera de nosotros cuando nos manda ser varones y mujeres de discernimiento—cristianos que prestan atención a la admonición de ‘examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno; absteneos de toda forma de mal’ (1 Tes. 5.21-22). Solo vamos a comparar las palabras de Young con las enseñanzas de la Biblia.

La Cabaña gira en torno a Mack (Mackenzie) Phillips. Cuatro años antes del inicio de la historia, su hija pequeña, Missy, fue raptada durante unas vacaciones familiares. Aunque su cuerpo nunca se halló, los policías encontraron evidencia de que había sido asesinada de manera brutal en una cabaña abandonada, por un asesino serial notorio que cazaba niñas jóvenes. Cuando comienza la historia, Mack, quien ha estado viviendo en la sombra de La Gran Tristeza, recibe una nota extraña que aparentemente es de Dios. Dios invita a Mack a que regresara a la cabaña para una reunión.

“¿Qué debe hacerse al llegar a la puerta de una casa, o cabaña en este caso, donde podría estar Dios? ¿Tocar? Supuestamente, Dios ya sabía que él estaba ahí. Tal vez solo debía entrar y presentarse, aunque esto parecía igual de absurdo. ¿Y cómo debía dirigirse a él? ¿Debía llamarlo “Padre”, o “Todopoderoso”, o quizá “señor Dios”, o sería mejor postrarse y adorarlo aunque en realidad no estuviera de ánimo para eso?

Mientras intentaba establecer cierto equilibrio mental, el enojo que recién creía muerto en él comenzó a emerger de nuevo. Ya sin preocupación ni interés en cómo llamar a Dios y energizado por su ira, se acercó a la puerta. Decidió tocar fuerte para ver qué pasaba; pero justo cuando levantaba el puño para hacerlo, la puerta se abrió de golpe y Mack se vio frente al rostro de una enorme y radiante mujer afroamericana”.

Esta mujer afroamericana enorme y estereotípicamente matronal es Dios (o por lo menos un antropomorfismo de Dios que optó por tomar para comunicarse con Mack). Durante toda la historia ella se conoce como Papá. Cerca del final, porque Mack necesita un padre, ella se convierte a un hombre de edad mayor que tiene una cabellera plateada en una cola de caballo, pero aparte de eso esa mujer es Dios. Jesús es un hombre mediooriental (es decir, judío) entre joven y de mediana edad no muy apuesto, con una nariz enorme. Y el Espíritu Santo es interpretado por Sarayu, una mujer asiática, pequeña, delicada y ecléctica. A esta altura, muchas personas elegirán cerrar el libro y acabar con ello.  Sin embargo, para fines de esta crítica, supongamos que podrás superar ver al Padre y al Espíritu Santo retratados de esta manera, y continuemos.

Young incluye una variedad amplia de conceptos teológicos en su libro, cada uno de los cuales es relevante al tema del sufrimiento de Mack y a su inhabilidad de confiar en un Dios que podría dejar que su hija sea tratada de manera tan horrorosa. El autor no teme abordar temas de importancia teológica profunda—una cosa valerosa en un género tan difícil como la ficción. El lector se sorprenderá saltando en aguas profundas al leer este libro.

Shackover

Una gran parte de lo que Young escribe es bueno y hasta útil (otra vez, suponiendo que el lector puede ver más allá de la personificación humana de Dios). Él afirma la naturaleza absoluta de lo que es bueno y enseña que la maldad solo existe en relación con lo bueno; él desafía al lector a que entienda que Dios es bueno intrínsecamente y que solo podamos confiar de verdad en Dios si creemos que Él es bueno; él reconoce que la inclinación humana es crear nuestra propia imagen de Dios por mirar las cualidades humanas y asumir que Dios es simplemente lo mismo, pero más; él intenta retratar la relación cariñosa dentro de la Trinidad; y demás. Estoy agradecido por estas secciones, porque proveen corrección práctica para mucho conocimiento falso acerca de Dios. Pero el libro también plantea algunas preocupaciones. Young incluye muchas temas, y no tenemos tiempo para hablar de cada uno. En lugar de eso, veremos las preocupaciones que tengo con algunos de los temas amplios y lo haremos debajo de varios temas teológicos.

La Trinidad

Young enseña que la Trinidad existe completamente sin jerarquía y que cualquier tipo de jerarquía es resultado del pecado. La Trinidad, él dice, “está en un círculo de relación, no en una cadena de mando, o ‘gran cadena del ser’… La jerarquía no tendría ningún sentido entre nosotros”. Ahora, es posible que él hable de un tipo de dominio o estructura de comando que podría ser ajeno a la Deidad. Pero una lectura de la Biblia demostrará que la jerarquía de hecho sí existe, incluso donde no hay pecado. Después de todo, los ángeles existen en jerarquía y han estado así desde antes de la Caída. Además, en el cielo habrá grados de recompensa y habrá algunos que serán designados en posiciones especiales (como los apóstoles). Y la Biblia dice claramente que hay, por lo menos en cierta forma, una jerarquía en la Trinidad. En el acto de la redención, el Espíritu y el Hijo se sometieron al Padre. La obra del Espíritu es guiar a la gente al Hijo quien, a su vez, da toda la gloria al Padre. Nunca vemos que el Padre se somete ni al Hijo ni al Espíritu. Su jerarquía es perfecta—sin ira o malicia o envidia, pero no obstante es una jerarquía.

Hay otras enseñanzas acerca de la Trinidad que me preocupan. Por ejemplo, Papá dice, “Soy humano, pero en Jesús”. Esto simplemente no puede ser.  Dios (el Padre—un término que el autor evita) no es humano en Jesús. Esto une a las dos personas de Dios en una manera que simplemente no es bíblica. Parte de lo que Young enseña es novedoso y tal vez posible, pero sin evidencia bíblica. Por ejemplo, enseña que la naturaleza trina de Dios era una necesidad absoluta ya que sin ello Dios no pudiera ser capaz de amar. Su razonamiento no es completamente entendible, pero parece ser que si Dios no tuviera tal relación ‘con sí mismo’, no podría amar. Pero eso no se enseña en la Biblia. En general, tuve que concluir que Young tiene un entendimiento insuficiente y no bíblico de la Trinidad. Aunque reconozco que la Trinidad es un tema muy difícil entender, y uno que no podemos saber plenamente, hay algunos indicios que él enturbia las personas distintas de la Trinidad, junto con sus papeles y sus atributos únicos. Combinado con sus conjeturas novedosas pero sin evidencias, esto es una preocupación seria.

Sumisión

Young usa la conversación de la Trinidad como puente al tema de sumisión. En esto él enseña que cada miembro de la Trinidad se somete al otro. Jesús dice, “Ésa es la maravilla que percibes en mi relación con Abba y Sarayu. En realidad nos sometemos unos a otros, y siempre hemos sido así y siempre lo seremos. Papá está tan sometido a mí como yo a él, o Sarayu a mí, o Papá a ella. Esta sumisión no es por autoridad ni por obediencia; es por una relación de amor y respeto. De hecho, estamos sometidos a ustedes de la misma manera”. ¿Por qué querría el Dios del universo someterse a meros humanos? “Porque queremos que tú te unas a nosotros en nuestro círculo de relación”.  Las relaciones auténticas, según el autor, tienen que ser caracterizadas por la sumisión mutua. “Como corona de gloria de la creación, ustedes fueron hechos a nuestra imagen, desembarazados de estructuras y en libertad de “ser” simplemente en su relación conmigo y entre sí. Si de verdad hubieran aprendido a considerar los intereses de los demás tan significativos como los suyos propios, no habría necesidad de jerarquía”. La sumisión, según este libro, tiene que ser mutua, para que los maridos se sometan a sus esposas mientras que las esposas se someten a sus maridos, y los padres se sometan a sus hijos mientras que los hijos se someten a los padres. Aunque la Biblia sí enseña que nos sometemos unos a otros, también enseña que Dios ha ordenado algunos tipos de jerarquía. Mientras que el marido tiene que someter sus deseos a su esposa, hasta al punto de dar su vida por ella, él nunca es mandado someterse a ella en una forma autoritaria. Sin embargo, las mujeres sí son mandadas a someterse a su marido, reconociendo que él es la cabeza de la familia. Asimismo, cada persona tiene que someterse a las autoridades que Dios nos ha dado, y todos son responsables de someterse a Dios.

Ese entendimiento de igualdad absoluta no solo en valor (que la Biblia afirma) sino también en papel y función (que la Biblia no afirma) lleva a una extraña conclusión de por qué Dios creó a Eva de Adán. Él enseña que fue esencial que el hombre fuera creado antes de la mujer, pero con la mujer escondida dentro de él. Si eso no hubiera pasado, no podría haber un círculo correcto de relación, ya que de otra manera el hombre siempre saldría de la mujer (mediante el parto), lo que permitiría que ella demande la posición dominante. Ella salió de él, y ahora todos hombres salen de ella. Esto, dice Young, permite igualdad total y absoluta. Yo no puedo pensar en ninguna evidencia bíblica para esto, y el autor no la ofrece. Por lo tanto, vemos que Young usa La Cabaña para enseñar un entendimiento no bíblico de sumisión. Y usa este tema para conectar a otro tema.

Libre albedrío

El entendimiento de Young acerca del concepto del libre albedrío parece seguir de su entendimiento de sumisión. “No quiero esclavos de mi voluntad”, dice Jesús. “Quiero hermanos y hermanas que compartan la vida conmigo”. Hablando en términos velados acerca de la conversión o algo parecido, Jesús dice, “Nosotros llegaremos y viviremos nuestra vida dentro de ti, para que empieces a ver con tus ojos, y a oír con tus oídos, y a tocar con tus manos, y a pensar con tu cabeza como nosotros lo hacemos. Pero nunca te impondremos esa unión. Si tú quieres hacer lo tuyo, hazlo. El tiempo está de nuestra parte”.  Parece que Dios ya perdonó a toda la humanidad por su pecado y se ha sometido voluntariamente a ellos, aunque solo algunos elegirán una relación con Él. Él es reconciliado completamente con la humanidad, y solo espera que ellos hagan suparte. Young nunca explica claramente las consecuencias que van a afrontar los que nunca aceptan la oferta de reunión con Dios.

En general, Young pinta a un Dios que no puede o que no quiere entrar en la historia. Dios es soberano, pero ciertamente no lo es en la conversión (un tema que recibe escasa atención) y es limitado por las decisiones tomadas por el libre albedrío de los hombres. Presta muy poca atención a predeterminación de Dios, el conocimiento de que nada ocurre sin ser parte del decreto de Dios (aun cuando Dios no puede ser acusado de ser el autor de la maldad). Papá le explica a Mack, “No se puede crear libertad sin un costo”.  Pero en ninguna parte de la Biblia vemos que Dios es de alguna manera cautivo a la voluntad de los hombres y que Él tiene que permitir que cosas proceden para mantener Su integridad como Creador. Dios siempre es soberano, hasta sobre las elecciones de voluntad propia de los hombres. Nuestra inhabilidad entender cómo esto puede ser no nos quita la responsabilidad de creerlo.

Perdón

Gran parte de la historia se concentra en perdón. Mack tiene que aprender a perdonar a Dios (o por lo menos entender por qué Dios no pudo intervenir para salvar a Missy) y después, en el punto culminante del libro, perdonar al asesino. Me opongo categóricamente a la idea de que tenemos que perdonar a Dios por cualquier cosa. Sin embargo, debido a que esta enseñanza solo se ve vagamente en la novela, lo voy a dejar de lado y dirigir la atención a otro tema de perdón—la idea de perdón sin condición.

En ninguna parte de las Escrituras encontramos la idea de que podemos o debemos perdonar a una persona impenitente por este tipo de crimen. Más bien, la Escritura deja claro que el arrepentimiento tiene que preceder al perdón. Sin arrepentimiento, no puede haber perdón. Esto es verdad acerca de la oferta de Dios a nosotros de Su perdón, y ya que debemos de reflejarlo en nuestras relaciones humanas, debe ser verdad acerca de cómo perdonamos a otros. Entonces, en el clímax de la novela cuando Mack grita, “Te perdono”, al asesino (quien no estaba presente y no buscaba perdón), él no puede ofrecer perdón real. Tampoco puede existir perdón verdadero cuando Mack no puede buscar reconciliación con ese hombre. El perdón no tiene sentido y no significa nada si lo requerimos de esa manera. Tal vez puede hacer que una persona se sienta mejor, pero no puede llevar a cabo ni perdón verdadero ni reconciliación real. Y así, Young enseña un entendimiento de perdón terapéutico, inadecuado, y no bíblico.

Escritura y Revelación

Hay pocas doctrinas más importantes a la vida cristiana que esta—entender cómo es que Dios decidió comunicarse con nosotros. Aunque la Biblia enseña que la Escritura es ‘la norma normativa’, muchos creyentes dan prioridad a otras supuestas formas de revelación, particularmente a los inclinaciones, las orientaciones, y los ‘silbos apacibles y delicados’. Sin duda, ese mismo énfasis se ve claramente en La Cabaña. ¿Cómo oiremos de Dios en la vida cotidiana (lejos de la cabaña milagrosa)? “Aprenderás a oír mis pensamientos en los tuyos”, dice Sarayu. “Claro que cometerás errores; todos cometen errores, pero empezarás a reconocer mejor mi voz conforme nuestra relación siga creciendo”. Y ¿dónde encontraremos al Espíritu? “Podrás verme en una obra de arte, o musical, o en el silencio, o en la gente, o en la creación, o en tu alegría y tu dolor. Mi capacidad para comunicarme es ilimitada, viviente y transformadora, y siempre estará en sintonía con la bondad y el amor de Papá. Y me oirás y verás en la Biblia de nuevas maneras. No busques solo reglas y principios; busca relación, un modo de lograr estar con nosotros”.

Aparte de buscar nueva relación, La Cabaña dice poco acerca de cómo Dios se comunicó con nosotros o cómo seguirá comunicándose con nosotros en las Escrituras. Algunas veces la Biblia se menciona, pero nunca señala a la Biblia como una autoridad verdadera o como la Palabra de Dios suficiente. “En el seminario le habían enseñado que Dios había cancelado por completo toda comunicación con los modernos, prefiriendo que solo escucharan y siguieran la Sagrada Escritura, apropiadamente interpretada, desde luego. La voz de Dios había quedado reducida a papel, y aun ese papel tenía que ser moderado y descifrado por las autoridades e intelectos adecuados. Parecía que la comunicación directa con Dios hubiera sido exclusiva de los bárbaros y los antiguos, mientras que el acceso de los instruidos occidentales a Dios estaba mediado y controlado por la intelligentsia. Nadie quería a Dios en un arca, solo en un libro. Especialmente uno caro encuadernado en piel, con bordes con falso brillo, ¿o falsa culpa?”.  Aquí vemos que Young señala afuera de la Escritura en lugar de dirigirnos a ella. A través de Mack, se burla de la idea de que Dios había hablado de manera suficiente y con autoridad mediante la Biblia. Y si señala afuera de la Escritura nos lleva hacía sentimientos y escrúpulos subjetivos.

Aunque comunes, las enseñanzas de ese tipo son peligrosas y directamente quitan méritos a la suficiencia de la Escritura. Cuando confesamos que Dios en la Biblia no nos ha dicho todo lo que quiere decir, abrimos puertas a nuevas revelaciones de todas formas, mucha de las cuales puede contradecir a la Biblia. ¿Qué autoridad hay si no es la Biblia? Básicamente, el asunto de revelación es un asunto de autoridad, y demasiados cristianos están dispuestos a confiar en su propia autoridad en lugar de la de la Biblia. ¿De qué autoridad depende Young mientras que trae su enseñanza aquí en La Cabaña? ¿Mira a una autoridad más alta, o mira más a sí mismo? El lector no tiene nada de confianza en que Young ama y respeta a la Palabra de Dios que Él decidió darnos en la Escritura.

Salvación

El libro contiene sorprendentemente poca enseñanza acerca de salvación. Cuando Young habla de conversión, habla de ella en términos de relación, y también usa los frases estereotípicos como ‘no es una religión’ y ‘Jesús no es cristiano’. Jesús aparentemente ama a todas personas en exactamente la misma manera, habiéndolos juzgado como dignos de su amor. Young también se acerca peligrosamente al universalismo cuando dice que Jesús no tiene ningún interés en volver a la gente en ser cristiana. En su lugar, no importa de cual religión vienen, Él desea “acompañarlos en su transformación en hijos e hijas de Papá, mis hermanos y hermanas, mis Amados”.  Él niega que todos los caminos conducen a Él (ya que la mayoría de los caminos no llevan a ningún parte), pero en su lugar dice, “yo recorreré todos los caminos que sean necesarios para salir a tu encuentro”.  Si Young mantiene al universalismo o no, y si cree que todas religiones pueden llevar a alguien a Dios o no, el libro no afirma ni niega.[1]

Conclusión

La Cabaña es en una categoría diferente que obras cristianas más notables como El Progreso del Peregrino o El León, La Bruja, Y El Ropero. Busca representar las personas de la Trinidad como son (o como podrían ser), y sugerir mediante ellos lo que nos enseñarían si fueran a aparecer a nosotros en una situación similar. Hay un sentido de un intento de mostrar realidad que no está en las otras historias. Esta historia quiere enseñar una teología que Young cree que sea verdad. La historia solo es un envoltorio para la doctrina. Y en este caso, la teología no es lo suficientemente buena. Debido al volumen increíble de errores y debido a la importancia de las doctrinas que el autor reinventó, animo a los cristianos, y especialmente cristianos jóvenes, a rechazar esta invitación a encontrarse con Dios en La Cabaña. No vale la pena leerlo por la historia, y ciertamente no vale la pena leerlo por su teología.

[1] En su nuevo libro, ‘Mentiras que Creemos de Dios,’ se ve claramente que Young sí adoptó el universalismo, y debemos entender lo que se dice en La Cabaña a la luz de esa información.

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